
Ahora que ya no paran de moverse, durante el día sobre todo, puedo darme cuenta de quién patea o está dando volteretas en su “bolsita” según el lugar por donde siento el contacto.
Pero hay momentos en los que no se distingue quién es el aprendiz de circo que se bambolea, que se contorsiona, que me nos deja boquiabiertas, porque actúan inteligentemente “en la Frontera”. Para que no podamos saber quién es saltarín.
Ellos no pueden moverse del lugar que les ha tocado en suerte porque ya no tienen espacio. Abril siempre estará arriba, Jazmín no podrá evitar ser la del medio, y Santiago debajo de todo estará atrincherado como soldado en la nieve hasa el final del embarazo. Pero, pero, pero…. Ellos ya complotan para despistarnos. Se mueven en el límite de sus pequeñas geografías para que no podamos distinguirlos. Yo juego ese juego, me encanta, y me hacen sonreír seguido. Cuando la tengo cerca la llamo también a Ella para que juguemos los 5 y es mucho más divertido. Imagino cuando los tengamos a todos en casa, en la cantidad de juegos que vamos a inventar poniendo reglas que nosotros 5 solo sepamos, y serán nuestros recreos, nuestras travesuras compartidas, nuestros pedacitos de vida que vamos a guardar en la memoria para contarles cuando crezcan y …………Que ganas de verles las caritas que tengo, no veo la hora!!!












