Las neuronas están de paro aunque dispuestas a negociar la vuelta al ruedo, si les prendo el aire o me doy un remojón en la pelopincho. Los piojos están yendo a la colonia y vuelven con una alegría que contagia a cualquiera que se les cruce por el camino. Si hasta la encargada del edificio los espera a las nueve en punto, en la puerta, para saludarlos antes de que partamos los cinco de la mano para ir caminando al jardín- colonia que está a dos cuadras de casa. Las madres respiran en ese tiempo un oxígeno distinto, con el que tratan volver a Ser, más allá de la maternidad. Trabajar, buscar el sustento, ganar dinero con lo que sabemos hacer y nos gusta. Cosa nada fácil, por cierto, pero posible, claro.
Mientras tanto ellos crecen, maduran, maravillan, hablan los tres , de a uno a veces y a la vez,otras tantas, diciendo cosas que nos sorprenden, nos enamoran y nos divierten en iguales proporciones.
La sopa de trillis es cada vez más grande.
Abril en sintonía absoluta con el agua.
Santi en su posición favorita de la tarde, descansando y esperando la merienda
Jazmín pronunciando una de las que fueran sus primeras palabras: "Wisky".
Y la dice cuando ve que le estás por sacar una foto.



