Me quiero sentir bien, pero no lo he logrado en estos días. Salvo por ella que se deshace tratando de que yo me sienta como una princesa, y lo logra mucho más de lo que cree. Con ella así de cerquita todo resulta posible, pero todo eh…Me cocina rico, sale corriendo para comprar mis antojos ridículos - como mandarinas un martes a las 3 de la tarde - me mima, me intuye, me adivina los malestares, y atraviesa el embarazo conmigo de la manera más perfecta que uno imagina pasarlo en pareja. Como si fuera poco se preocupa por organizar la entrada de dinero a casa que justo estos meses está siendo más complicada … a veces duerme poco, pensando en còmo comprar todo lo que vamos a precisar para los niños, yo me doy cuenta, pero no me dice nada para que no me preocupe. ¿De qué me quejo entonces? Por quejarme, nomás… algo tengo que hacer; estoy embarazada de trillizos con una panza que ya es descomunal ( para tres meses y tres cuartos) que me incomoda, y me quiero quejar, y ella me deja, y me sostiene y me dice que soy valiente- por llevar a los 3 nenes en la panza- aunque no lo soy realmente, y me enamora cada día.
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La imagen: Gustav KLIMT. Árbol de la vida.(1905-1909).