Me estoy volviendo exhibicionista. Lo tengo que aceptar. Pero la culpable de todo es mi panza porque a medida que crece (y eso ocurre a cada instante) va tomando protagonismo. Ya cumplidos hoy los cuatro meses y comenzando a transitar el quinto, les puedo decir que cualquier actividad que realice, la hago mientras me levanto la ropa y me toco la panza. Estoy empezando a sentir que no lo puedo evitar, como una especie de vicio…y lo peor es que no me importa si alguien de no mucha confianza está cerca, lo hago igual, y para colmo lo disfruto!!A veces, es porque ya puedo sentir como los enanos “ocupas” que están creciendo dentro, se mueven. Es una sensación increíble, y entonces ahí me levanto la ropa, pongo la mano sobre la panza y grito fuerte para llamarla a Ella para que venga corriendo desde donde esté, y pueda sentirlos también un poquito. Y ahí nos quedamos un rato tratando de ver cuál de todos es el que se movió.
Otras veces, es porque aunque ya hace un tiempito que mi cuerpo cambió mucho, cada vez que paso frente al espejo del living necesito volver a mirarme, reconocerme con esta panza superlativa en este cuerpito que mucho chasis no trajo (como dice el obstetra)… Pensar que en el verano usaba una bikini de Diosa total!
Ayer por ejemplo fui al mercado chino que está a la vuelta y mientras buscaba el queso rallado, de pronto, me vi en el espejo del pasillo; me estaba levantado la campera para tocarme la panza!Pensé en dejar de hacerlo inmediatamente, pero no lo hice. Seguí hasta donde era necesario.
Pero me pasa en todos lados. Y ojo!! porque todos contribuyen a que esto ocurra. Cada amigo que viene a verme o que encuentro, me dice : “a verrrrr, levantate la ropa que quiero ver la panza y el ombligo” y yo, donde esté, saco la panza al aire y la muestro con orgullo.
Me voy acostumbrando y me parece lo más normal del mundo andar por ahí exhibiendo mi panzota. Ella dice que tengo la panza la más linda del universo, y cada vez que lo dice la abraza y le da un beso a los nenes.
Y bueno, yo le creo y sigo mostrándola a quién lo requiera.
La de la foto es mi panza; ¿no es linda?