1 feb. 2011

Hacia el Reconocimiento Igualitario


Un proyecto para la comaternidad

En el Ministerio del Interior analizan los casos de parejas de mujeres en las que una de ellas tuvo un hijo por fertilización asistida, nacido antes de que se legalizara el matrimonio igualitario. Estiman que hay alrededor de 300 matrimonios en esas condiciones.

Por Mariana Carbajal

Silvina Maddaleno, Andrea Majul y los tres hijos de la pareja.






El Gobierno está analizando cómo regularizar la situación de los hijos de parejas de mujeres, nacidos por fertilización asistida antes de la sanción del matrimonio igualitario. Hoy están inscriptos como hijos de una sola madre, la biológica, registrada como “madre soltera”. La madre no biológica, es decir, aquella que no utilizó la técnica de reproducción, no tiene ningún vínculo legal con sus hijos. “Yo no tengo autoridad para tomar una decisión frente a una emergencia médica, o en cuestiones de educación. Tampoco podrían heredarme ni anotarlos en mi obra social. Y en caso de separación, no me correspondería la obligación de pasarles alimentos o un régimen de visitas”, explicó a este diario Andrea Majul, integrante de la organización 100 % Diversidad y Derechos, casada recientemente, a partir de la nueva ley, con Silvina Maddaleno. Son madres de trillizos de tres años, pero la madre biológica es Maddaleno, y en los papeles Majul no puede figurar. La única solución, por ahora, es realizar una adopción simple de sus propios hijos, pero requiere un proceso judicial o recurrir a los tribunales para que la reconozcan como madre. Para cubrir ese vacío legal, en el Ministerio del Interior están trabajando en la elaboración de una norma, que podría salir por decreto, según pudo saber Página/12.

“Estimamos que hay al menos trescientas familias comaternales en esa situación”, señaló a este diario Florencia Gemetro, de la organización Lesmadres, que nuclea a lesbianas que han sido madres en co-maternidad, a partir de recurrir a una técnica de reproducción asistida, con un donante de semen anónimo o sin voluntad de paternidad. Gemetro y su esposa tienen un hijo nacido antes de la histórica reforma del Código Civil, sancionada el 15 de julio de 2010.

La ley de matrimonio igualitario contempla la inscripción de los hijos de matrimonios entre mujeres en el artículo 36 y establece que debe figurar el nombre y apellido de la madre y su cónyuge. Hasta ahora hubo tres inscripciones, dos en la ciudad de Buenos Aires y una en la localidad bonaerense de Quilmes, recordó Gemetro. Pero la ley –como cualquier otra norma– no es retroactiva, señaló a este diario Martín Canevaro, de 100 % Diversidad y Derechos. “Por esa razón es necesaria una solución que regularice la situación de esas familias”, agregó. El texto, en el que está trabajando el Ministerio del Interior, crearía un régimen excepcional para poder completar con el nombre de la madre no biológica las actas de nacimiento de esos chicos, a través de un trámite administrativo en una oficina del Registro Civil. “Se está trabajando para equiparar los derechos de las madres lesbianas que tuvieron hijos antes de casarse con aquellas que los tienen después de contraer matrimonio”, adelantó una fuente del Ministerio del Interior. El tema está en manos del viceministro del Interior, Marcio Barbosa. Las organizaciones le elevaron su propuesta. La problemática se analizó en el Consejo Federal de Registros Civiles, al que concurrieron representantes de todas las provincias, que tuvo lugar en Mar del Plata en diciembre.

Canevaro explicó que desde 100 % Diversidad y Derechos y Lesmadres vienen estudiando el problema desde agosto, junto con un equipo de especialistas del CELS, asesores de la diputada Vilma Ibarra y la abogada experta en asuntos civiles y de familia, Nelly Minyersky. Las dos entidades no son partidarias de que se recurra a la Justicia para conseguir “verdadera igualdad jurídica”, apuntó Canevaro. “La adopción simple, en términos del derecho, implica la adopción del hijo de la cónyuge, lo que en estos casos, en realidad, plantea la paradoja de tener que adoptar al propio hijo. Además, la adopción simple, como tal, es revocable e implica una menor cantidad de derechos para las y los adoptados, ya que no tendrían los derechos de segunda línea de parentesco con la madre no biológica, lo que implica, por ejemplo, no heredar a los abuelos, además de un proceso judicial invasivo e injustificado para las familias”, opinó Canevaro. En esta línea, están de acuerdo con el dictado de una especie de moratoria para que se pueda inscribir con retroactividad en las partidas de nacimientos a la “otra” madre de los niños y niñas nacidos con anterioridad al casamiento de las dos mujeres. “Sería, después del matrimonio igualitario, la segunda conquista más importante para nuestra comunidad”, enfatizó Canevaro. “Si la madre biológica de estos niños llegara a morir, no perderían una madre, perderían dos, porque la otra, la no biológica, no tendría derechos ni obligaciones sobre los chicos”, ejemplificó. Con un abordaje de la problemática diferente, desde la Federación Argentina de Lesbianas, Gays, Bisexuales y Trans –a la que no pertenecen 100 % Diversidad y Derechos y Lesmadres– están presentando recursos de amparos para que la Justicia sea la que resuelva mientras llegue otra alternativa. De todas formas, María Rachid, vicepresidenta del Inadi y ex titular de la Federación LGBT, considera que el cuadro que enfrentan las parejas de mujeres con hijos nacidos por inseminación artificial antes de la Ley 26.618 “es igual al de una pareja heterosexual que recurre a una técnica de fertilización similar, con un donante anónimo de esperma. Ese padre, que no es padre biológico, se anota como si lo fuera. Con el testimonio de los médicos que digan quién fue la mujer que acompañó a la madre a realizarse el tratamiento, debería ser suficiente”, opinó Rachid.


http://www.pagina12.com.ar/diario/sociedad/3-161468-2011-01-31.html

"No figuro como la otra madre”

Sub-Nota
Por Mariana Carbajal


Andrea Majul y Silvina Maddaleno se casaron el 18 de octubre, tras 18 años de convivencia. Tres años atrás tuvieron trillizos. “Pero como Silvina llevó el embarazo, quedó anotada como madre soltera, y yo no figuro en ningún papel como la otra madre”, contó a Página/12 Majul. Para la gestación recurrieron a un banco de esperma. Majul podría optar por hacer una adopción simple de los chicos, pero además de lo ridículo que sería adoptar a sus propios hijos, dice, sería resignar un derecho y establecer restricciones para ellos respecto de, por ejemplo, no poder heredar a sus abuelos. Viven en el barrio porteño de Almagro y son una de las tantas familias de lesbianas que sufren las consecuencias del vacío legal que dejó la ley de matrimonio igualitario sobre la situación de los hijos “prematrimoniales” de parejas de mujeres. “No tengo autoridad para tomar una decisión en una emergencia médica o en una terapia intensiva. Para retirarlos del jardín necesito una autorización de Silvina como si yo fuera la abuela o la tía. Me piden disculpas, porque saben que soy la mamá, pero legalmente tienen que cumplir con esa exigencia. Yo estoy en relación de dependencia pero no puedo inscribirlos como hijos míos dentro de la obra social. Son situaciones que tienen que ver con la tranquilidad actual y hacia el futuro. Si llegáramos a divorciarnos, por ejemplo, yo no tendría la obligación de mantenerlos ni el derecho de visitarlos. Tampoco podrían heredarme”, detalló Majul.


1 comentario:

Carolina dijo...

cuanta estupidez!!! Qe los anoten y punto. Perdon no, quiza es porque soy bioquimica y n entiendo esta estupideces burcraticas. Es por el bienestar de una familia, porque los chicos sean prioridad, pero en eso los chicos siempre son el ultimo orejon del tarro, a nadie le importa que su mama o su mamu los cuiden por igual y los chicos las llamen mama a ambas.
Perdon, pero estas cosas me sacan de quicio!!